La ciudad de Nueva York se convierte a mediados del siglo XX en el centro cultural del mundo gracias a la importación de revistas europeas y la inmigración de talentosos diseñadores europeos que huían de la guerra y la opresión. Trajeron consigo una nueva ola de diseño moderno donde las nuevas formas, conceptos y novedades técnicas.
En paralelo a la Escuela Suiza, la Escuela de
Nueva York se desarrolló en Estados Unidos durante la década de 1950 y aportó
una nueva perspectiva al diseño gráfico. Esta escuela se caracterizó por su
enfoque pragmático y su capacidad para combinar la creatividad con las demandas
comerciales.
Este período de posguerra, se considera la era
dorada de las revistas norteamericanas. Los diseñadores de este período se
distinguieron principalmente por su positivo compromiso con el diseño
informativo en la prensa popular. Se fusionaban las nociones vanguardistas de
las corrientes europeas, con un gran sentido de expresividad y originalidad; en
la diagramación de los contenidos.
Uno de los diseñadores más destacados de esta escuela fue Saul Bass, conocido por su trabajo en animación y diseño de títulos de películas. Bass revolucionó el diseño gráfico en el cine con su enfoque minimalista y su habilidad para comunicar conceptos complejos de manera visualmente impactante. Sus trabajos para películas como “Psicosis” y “Vértigo” son ejemplos clásicos de cómo el diseño gráfico puede transformar la experiencia cinematográfica.
En los libros, carteles, folletos y revistas, se implementaban diversos niveles de información visual (tipografía, textos, elementos artísticos expresivos) integrados en la puesta en página. Se enfatizaba en el las relaciones expresivas de los elementos del contenido, buscando la unidad entre las imágenes y el texto, programando la diagramación secuencial de las páginas y la unidad estilística global de toda la publicación.
De este modo, el producto editorial logrado era
un todo coherente; manteniendo su clima visual-conceptual desde la tapa y a
través de todas sus páginas. Subyace entonces, la noción de sistema de
identidad visual editorial
Los principios de esta corriente fueron
establecidos en 1947, por Eugene Ettenmerg, en su obra "Tipografía para
libros y anuncios". Sugiere la aplicación de los siguientes recursos
visuales:
1- Textura: Usada para evocar sensaciones
táctiles, por medio de la imagen.
2- Yuxtaposición: Combinando diversas
tipologías de ilustración.
3- Color: Vinculando áreas específicas a través
de la paleta cromática. Haciendo uso de la cualidad semántica del color.
4- Efectos visuales: Trucos gráficos, como
ilusiones ópticas, juegos de luces y sombras, direccionalidades sofisticadas,
collages y cambios contrastados de encuadres y escalas.
5- Montajes: Generando ilusión visual por
proximidad o distancia, evocando un efecto de perspectiva. Recortando y pegando
elementos, sobre entornos de ficción, dotándolos de un clima sorpresivo y
atrayente.
6- Movimiento direccional: Aplicado para crear
acción (concepto relativo a "contar historias" sobre las páginas de
manera vívida y dinámica), tensiones, o reposo. Ofreciendo balance o quebrando
el equilibrio. Las composiciones asimétricas proponen movimiento y articulación
del tránsito de lectura.
A finales de los años 60', el fructífero
desarrollo editorial se vio sucumbido por problemas económicos. Al mismo tiempo
por las inquietudes de la Guerra de Vietnam, los problemas ambientales y los
derechos de las minorías sociales.
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Cartel de la película "No Way Out" por Paul Rand
en 1950 |
A continuación varios ejemplos de publicaciones de la época:




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