La Bauhaus se distingue por las mayores
innovaciones tanto en los métodos educativos como en la propuesta de unir arte
y artesanía. Gropius creía que el arquitecto debía ser también un artesano para
poder conocer y experimentar con los materiales. Así, mientras en Europa se
vivía una creciente industrialización y se experimentaban grandes progresos
tecnológicos (la masificación y la producción en serie), la Bauhaus alentaba el
regreso de la artesanía y el arte como unidad y vinculación al ámbito social. (Ver el orígen de la Bauhaus aquí )
Los estudiantes de Bellas Artes debían
ensuciarse un poco las manos con la colaboración de todo tipo de artesanos.
Así, se fueron eliminando las barreras entre artesanos, arquitectos, escultores
y pintores para crear una obra de arte total.
Se copió el modelo de las Arts and Crafts de William Morris en los que los estudiantes empezaban como aprendices, después se hacían oficiales, y finalmente, si eran lo suficientemente buenos (dejando de lado todo tipo de dedocracia y tráficos de influencias) se convertían en maestros. (Ver el manifiesto de la Bauhaus aquí )
Johannes Itten Inventó el Curso Preliminar, el
cual consistía en intentar despiojar a los alumnos de todas sus ideas previas,
para que luego entren en contacto directo con diferentes materiales. El curso
introductorio duraba 6 meses y se extendió a todas las escuelas de arte.
Ese curso introductorio también servía como
filtro, ya que, al finalizar, muchos estudiantes no eran aceptados para
continuar con sus estudios. La forma y el color eran los 2 pilares
fundamentales del curso preliminar de la Bauhaus.
Dentro de la escuela alemana de la Bauhaus, se
exploraron y combinaron una serie de ideas tomadas de movimientos artísticos y
de diseño, para después aplicarlas a problemas de diseño funcional y de
producción de maquinaria. La decoración, la arquitectura, el diseño de
productos y la producción gráfica del siglo XX se han visto muy influenciados
por el trabajo de los estudiantes y profesores de esta escuela.
Ambiente en la Bauhaus
En la escuela se vivía una extraña vibración.
Todo el mundo estaba creando entusiasmado, sin límites ni prejuicios. Los
arquitectos tejían, los pintores encuadernaban… todos aprendían.
La bauhaus también se caracterizaba por sus
legendarias fiestas, generalmente temáticas (fiesta blanca, fiesta del metal,
fiesta de los cometas) y casi siempre de disfraces, donde, como es de suponer,
corría el alcohol y otras sustancias. La Bauhaus también trabajaba las fiestas
como una obra de arte.
Entre los profesores se encontraban extraños
especímenes como Johannes Itten, calvo y con túnica, que deambulaba por las
clases como un pre-hippie estimulando la espiritualidad de los artistas (y por
tanto su inspiración) con ideas copiadas del socialismo, las religiones
orientales y otras varias sectas que hoy conoceríamos como new-age. (Ver mas sobre la enseñanza de la Bauhaus aquí )
La economía de la Bauhaus
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| Juguete hecho en la Bauhaus |
Asi que en la Bauhaus se comenzó a diseñar y
fabricar una enorme variedad de productos: muebles, vajillas, lámparas,
textiles, juguetes, vidrieras, etc.
Hanz Meyer tuvo gran influencia en la Bauhaus, trató de vincular la problemática técnica y estética de la construcción con las organizaciones obreras. Para él, la casa debe responder a los modos de vida del morador y no a las aspiraciones estéticas del diseñador.
Fin de la Bauhaus
Gropius tenía enemigos, uno de ellos era Adolf
Hitler, antiguo artista fracasado, que estaba empezando a subir políticamente
con su partido. Hitler odiaba tres
cosas: el modernismo, los intelectuales y los judíos. En la Bauhaus abundaban
todos estos especímenes, así que cuando el führer se hizo al fin con el poder,
la escuela tenía los días contados.
Gropius decidió hacerse un lado y le cedió las
riendas a un más que eficiente Mies van der Rohe que trasladó la escuela a
Dessau y luego a Berlín. Pero en 1933, cuando Hitler asumió el poder, ordeñó el
cierre inmediato de la bauhaus, ya que la consideraba un nido de víboras y
alimañas creando arte decadente y subversivo, por lo que se ordenó su cierre
inmediato.
Todo el arte moderno del país fue saqueado y destruido, pero los artistas que ahí habían creado (al menos los que pudieron) divulgaron la doctrina de la Bauhaus por todo el mundo, creando una frecuencia cuyas vibraciones llegan a hoy en día, desde el iPhone hasta Ikea.

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